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  • abril 20, 2019 3 lectura mínima

    ¿Conoces el aceite de guanábana? Seguramente has comido esta fruta sin saber qué tanto sus semillas, como de las hojas y corteza del árbol, puede extraerse un aceite que nos ofrece excelentes propiedades terapéuticas.

    Para los que no la conocen, la guanábana, popularmente conocida como graviola es el fruto verde espinoso, del árbol tropical Annona Muricata, el mismo está formado por un numeroso grupo de semillas recubiertas de pulpa la cual es blanca, dulce, carnosa, suave, de hecho muy sabrosa.

    La guanábana es rica en fibras, azúcar, vitamina C, tiene un alto contenido de vitamina B1, minerales, incluyendo 1 gr de proteína por cada 100 grs. Y precisamente por todas esas propiedades nutricionales, ha sido usada desde tiempos remotos como alimento y como medicina.

    La guanábana circula por internet asociada al cáncer. Conviene decirlo claro: no hay evidencia en humanos que respalde eso y ninguna autoridad sanitaria la reconoce como tratamiento.

    Lo que sí está documentado va en la dirección contraria. Las partes concentradas de la planta —hoja, semilla y extractos— contienen anonacina, y el consumo prolongado y abundante se ha relacionado con un cuadro neurológico parecido al parkinsonismo. Por eso el aceite y los preparados de guanábana se usan con moderación, y no como remedio para nada.

    El consumo del aceite de guanábana de manera excesiva se ha relacionado a una posible anomalía parecida al mal de Parkinson, por lo que debe consumirse con moderación para disfrutar de sus beneficios de forma saludable.

    Qué sí se sabe de la guanábana — y qué no

    La planta se aprovecha entera en la cocina del Caribe: fruto, hoja, semilla. Eso no autoriza una lista de sistemas del cuerpo a los que “cura”. Conviene separar el plato del frasco.

    • Como fruta: fibra, vitamina C, un poco de vitamina B1 y minerales. Es una guanábana, no un medicamento. Dulce: si te vigilan el azúcar, cuenta como fruta.
    • Sistema digestivo: la pulpa tiene fibra, y la fibra ayuda a ir al baño. Nada más.
    • Lo que no hace: no “ataca células cancerosas”, no es un agente anticancerígeno, no desintoxica riñones ni colon, no previene la descalcificación de los huesos y no mejora la diabetes. Esas frases se copiaron de internet y no tienen respaldo en humanos.
    • Aceite y extractos: salen de semilla, hoja o corteza, que es justo donde más anonacina hay. Se usan con moderación, o no se usan. No son “la fruta en gotas”.

    El aceite se extrae de las semillas, ricas en ácido oleico y linoleico. También se ha extraído de hoja y corteza. Que se extraiga en frío no lo convierte en medicina ni “elimina toxinas”. Si lo usas en ensalada, es un aceite. Si lo tomas sublingual a cucharadas, estás concentrando la parte de la planta que más hay que vigilar.

    Efectos secundarios y quién no debería tomarlo

    • Parkinson o temblor: la anonacina se ha relacionado con un cuadro parecido al parkinsonismo. Si hay diagnóstico o antecedentes, el aceite y los extractos no.
    • Presión baja: se le atribuye un efecto vasodilatador. Si ya eres hipotenso, no lo experimentes por tu cuenta.
    • Embarazo y lactancia: la hoja se ha usado como estimulante uterino. En esta casa, en embarazo, guanábana no. Punto. Hay un artículo aparte: ¿se puede comer guanábana en el embarazo?
    • Coenzima Q10: hay quien reporta que interfiere. Si la tomas, pregunta.

    No hay aval médico de que el aceite de guanábana funcione como tratamiento de nada. Los ensayos de laboratorio sobre células no se traducen a una persona. Quien te hable de “resultados positivos contra el cáncer” te está vendiendo un titular, no un dato clínico.

    Qué tenemos de guanábana

    Del fruto y la hoja ya procesados, listos para tomar: las cápsulas de guanábana con anamú y la graviola de 1.500 mg.

    Esta información es general y no sustituye el consejo de tu médico. No pretende diagnosticar, tratar, curar ni prevenir ninguna enfermedad. Si estás embarazada o lactando, consulta antes con tu médico.

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