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  • octubre 21, 2019 4 lectura mínima

    A las personas que quieren bajar de peso y tienen hipotiroidismo suele costarles más, y no es una impresión suya: hay una razón fisiológica detrás. Aquí te explicamos cuál es y qué se puede hacer, sin prometer atajos.

    Pero primero, ¿qué es el hipotiroidismo? El hipotiroidismo surge cuando la glándula tiroides no produce suficiente hormona tiroidea, por enfermedades autoinmunes como la tiroiditis de Hashimoto, tratamientos para el hipertiroidismo, radioterapia, cirugía de tiroides o algunos medicamentos.

    Uno de los efectos de esta condición es el aumento de peso, porque la hormona tiroidea regula el metabolismo y el gasto de calorías.

    Lo primero, y lo que más pesa: si tu tiroides no está bien regulada, ningún plan de alimentación va a rendir. La base de todo esto es el medicamento bien ajustado, con análisis periódicos. Lo demás viene después.

    ¿Cuál es la relación entre la tiroides y el peso?

    Existe una relación compleja entre la función tiroidea, el peso corporal y el metabolismo. La hormona tiroidea regula el metabolismo tanto en animales como en humanos.

    El metabolismo se determina midiendo la cantidad de oxígeno utilizado por el cuerpo durante un período de tiempo específico. Si la medición se realiza en reposo, se conoce como tasa metabólica basal (TMB). De hecho, la medición de la TMB fue una de las primeras pruebas utilizadas para evaluar el estado de la tiroides de un paciente.

    Se encontró que los pacientes cuyas glándulas tiroideas no funcionaban tenían TMB bajas, y aquellos con glándulas hiperactivas tenían TMB altas. Estudios posteriores relacionaron esas observaciones con las mediciones de hormona tiroidea en sangre.

    La mayoría de los médicos ya no utilizan la TMB, por la complejidad de la prueba y porque está sujeta a muchas otras influencias además del estado de la tiroides.

    Conviene también ajustar la expectativa: buena parte del peso que se gana en un hipotiroidismo no tratado es retención de líquido, y ese es el que se pierde al normalizar la hormona. La grasa corporal se trabaja igual que en cualquier otra persona, sin atajos.

    Toma el medicamento de la tiroides como te lo indicó tu médico

    Lo ponemos aquí arriba porque es lo que más diferencia hace. La hormona tiroidea se toma con el estómago vacío, a primera hora de la mañana, con bastante agua, y todos los días a la misma hora.

    No la tomes junto con otros medicamentos y espera de 30 a 60 minutos antes de desayunar. Separa al menos cuatro horas los suplementos de calcio y de hierro, los antiácidos, la soya y los suplementos de fibra: todos reducen su absorción.

    Si tomas el medicamento correctamente y tus niveles siguen sin estar donde deberían, eso puede estar afectando tu capacidad de perder peso. Habla con tu médico sobre los ajustes que puedan corresponder.

    Evita los carbohidratos simples y el azúcar

    Trata de llevar una dieta enfocada en carbohidratos complejos como las verduras y las legumbres, y evita los azúcares simples como las bebidas gaseosas y los dulces.

    Según el Instituto Linus Pauling de la Universidad Estatal de Oregón, los alimentos con una alta carga glucémica —granos refinados, bebidas azucaradas— pueden aumentar la inflamación en el cuerpo.

    También hay que enfatizar que debes comer las suficientes calorías al día: una dieta muy baja en calorías puede desencadenar una respuesta de estrés y reducir la conversión de hormona tiroidea activa. Comer muy poco, aquí, juega en contra.

    Come más alimentos de calidad

    Las verduras de hoja verde, el tomate, el pescado, las nueces, las frutas y el aceite de oliva son alimentos de buena calidad nutricional, ricos en antioxidantes y grasas saludables. Aportan también selenio y zinc, dos minerales que participan en el metabolismo normal de la hormona tiroidea.

    Lo que no debe decirse es que estos alimentos combatan la depresión o refuercen un sistema inmunológico "sobrecargado". Comen bien porque alimentan bien; si hay un cuadro de ánimo bajo, eso se consulta con un profesional. (1)

    Haz comidas pequeñas y frecuentes

    El hipotiroidismo enlentece la función digestiva y el estreñimiento es un síntoma frecuente. Comidas más pequeñas y frecuentes, con proteína de calidad, carbohidratos completos y grasas saludables como nueces, semillas o aguacate, suelen sentar mejor.

    Ese tipo de pauta ayuda a mantener estable el azúcar en sangre y a evitar los altibajos de las comidas muy procesadas: galletas, snacks, cereales azucarados o embutidos.

    Cuidado con los suplementos "para adelgazar"

    Aquí hay que ser directos, porque es donde más se promete. Ningún suplemento quema grasa ni evita el efecto rebote, y que un ingrediente sea natural no significa que no interactúe con tu medicación.

    Dos avisos concretos para quien tiene hipotiroidismo:

    • Los productos con yodo, kelp o fucus pueden empeorar la función tiroidea, sobre todo en Hashimoto. No los tomes por tu cuenta.
    • Los productos con estimulantes —cafeína en dosis altas, té verde concentrado, naranja amarga— pueden afectar el ritmo cardíaco y la presión.

    Si te interesa algo en concreto, tráenos la etiqueta o pregúntanos: te decimos qué lleva. Y consúltalo con tu médico antes de empezarlo, porque conoce tu caso y tu medicación.

    Lleva un registro de las comidas que ingieres

    Anotar lo que comes durante unas semanas es de lo más útil que existe, y no cuesta dinero. Sirve para ver de dónde salen realmente las calorías del día, que casi nunca es de donde uno cree.

    Una pauta razonable: grasas saludables, proteína suficiente y carbohidratos de moderados a bajos, sin bajar de las calorías que necesitas.

    Ejercítate y activa tu cuerpo

    El ejercicio y la actividad física ayudan con el gasto de calorías, con la masa muscular y con el ánimo.

    Si estás en un momento de mucha fatiga, empieza suave —caminar, fuerza ligera— y sube poco a poco según respondas. Añadir trabajo de fuerza dos veces por semana ayuda a conservar músculo mientras se pierde peso.

    Y una expectativa realista

    Con la tiroides bien regulada, la pérdida de peso sigue las mismas reglas que en cualquier persona: constancia, comida de calidad, movimiento y tiempo. Si estás haciendo todo eso y no se mueve nada, vuelve al médico y revisa los niveles.

    Estas afirmaciones no han sido evaluadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos. Estos productos no están destinados a diagnosticar, tratar, curar ni prevenir ninguna enfermedad.

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